Las flamencas de Lina tienen este año un aire retro, van con líneas sencillas, muy coloridas y con una rica mezcla de tejidos. Unen tradición e innovación, elegancia y saber hacer, encajes y mantones de crespón de toda la vida con detalles muy cuidados, pocos volantes, pero con mucho movimiento, hombreras, guipur, pasamanería y encajes clásicos en los adornos, escotes altos, espaldas al aire…

Explosión de colores y tejidos. Trajes enterizos negros, rojos, blancos, corales, rosas, azules y amarillos. Muchas flores y lunares, infinitas formas combinadas a la perfección en diferentes texturas: seda, gasa, otomán y crepé.

La novedad es que los trajes son tan versátiles que han sido diseñados para que las flamencas los puedan utilizar en diferentes ocasiones, tantas, hasta llegar a siete, sin que parezca el mismo traje.

Como manda la tradición, una espectacular bata de cola en satén, cuyo estampado recuerda a una acuarela en tonos azules con pinceladas rosas, cerrará el desfile.